El diputado y el fantasma de Twitter: Menem, Rufus y el peor error de usuario en la historia libertaria
La política nacional suma un nuevo capítulo digno de una comedia de enredos de la televisión de los años noventa.
En esta ocasión, la trama involucra a uno de los rostros más visibles del oficialismo, Martín Menem, quien se vio envuelto en una situación que combina errores digitales, identidades ocultas y la siempre vigente paranoia del ecosistema libertario en redes sociales.
Estallado pic.twitter.com/8ZfCEEs4yB
— DAN (@GordoDan_) May 19, 2026
Todo comenzó cuando desde el entorno del todopoderoso asesor presidencial Santiago Caputo se encendieron las alarmas. El centro del misterio era una cuenta de la red social X, identificada bajo el nombre de Periodista Rufus, que se dedicaba a lanzar dardos venenosos hacia los funcionarios más cercanos al presidente Javier Milei.
Entre críticas al ministro de Economía y chistes sobre el ecosistema doméstico de Olivos, la cuenta mantenía a varios nerviosos.
La revelación cayó como un rayo en un día de sol. En un movimiento de detective digital, el propio Santiago Caputo expuso que el enlace compartido por la cuenta anónima Rufus redirigía de manera directa e inconfundible al perfil personal de Instagram del presidente de la Cámara de Diputados.
El error, que parece sacado de un manual de cómo no operar en el mundo virtual, terminó de un plumazo con la identidad del misterioso crítico.
Ante la evidencia, la cuenta desapareció de la red social con la velocidad de un espejismo. Para los estrategas del círculo de hierro de Caputo, la eliminación fue una admisión de culpa tácita, lo que derivó en una lluvia de fuego cruzado por parte de los influencers oficialistas más mediáticos.
El reclamo principal apuntó al concepto de fuego amigo, acusando a la cúpula de Diputados de dedicar sus ratos libres a la gestión de troles caseros en lugar de enfocarse en la agenda legislativa.
Por su parte, el equipo de Martín Menem transita la tormenta entre explicaciones técnicas y el silencio estratégico. Aunque nadie se hace cargo de la autoría de los posteos, el vínculo técnico con su cuenta privada instaló una duda que no se resuelve con un simple click.
Mientras tanto, en los pasillos del Congreso, la anécdota del periodista fantasma ya es tema de conversación, confirmando que en la política argentina, el mayor enemigo a veces no está en la oposición, sino en la configuración del perfil de redes sociales.












