Castro sorprende tras "dejar la heterosexualidad": "Ahora entiendo por qué mis amigos tardaban tanto en elegir la ropa"
En una conferencia improvisada a la salida de un gimnasio de Palermo, el actor Luciano Castro dejó boquiabiertos a periodistas y curiosos al declarar, con total naturalidad, que “ya no le gustan las mujeres”, luego de haberse sometido a un supuesto tratamiento experimental para “curar la heterosexualidad”.
“Fue un proceso largo. Empezó con ver comedias románticas sin fastidiarme y terminó con una sesión intensiva de maratones de series, decoración de interiores y terapia de grupo donde me enseñaron a combinar colores. Hoy puedo decir que salí adelante”, aseguró el actor, mientras acomodaba cuidadosamente una bufanda de lino color salmón.
Según trascendió, el tratamiento habría sido desarrollado por un misterioso instituto privado que promete “reeducar los gustos sentimentales en tan solo seis sesiones y un brunch de despedida”.
La clínica, que funciona en un departamento con vista al río, no posee página web ni timbre, pero sí una lista de espera de tres meses y una suscripción obligatoria a una revista de tendencias europeas.
Castro explicó que la decisión de iniciar el proceso fue personal y que, al principio, le generaba dudas. “No sabía si iba a funcionar. Me dijeron que tenía que dejar de decir ‘¿qué mirás?’ cada vez que alguien me elogiaba la remera. Fue difícil, pero hoy puedo aceptar un cumplido sin ponerme a hacer flexiones”, relató.
El actor también confesó que hubo señales tempranas que ignoró. “Un día me encontré eligiendo entre tres tipos de velas aromáticas y supe que algo estaba cambiando. Antes para mí una vela era algo que se usaba cuando se cortaba la luz”, bromeó.
Las redes sociales estallaron tras sus declaraciones. Mientras algunos usuarios lo felicitaron por “atreverse a ser quien realmente es”, otros exigieron que el tratamiento sea cubierto por las prepagas, alegando que “si existe para cambiar de celular cada año, también debería existir para cambiar de orientación cuando uno se cansa de discutir por el control remoto”.
Especialistas autoproclamados en psicología televisiva advirtieron que no hay evidencia científica que respalde la existencia de una cura para la heterosexualidad, pero reconocieron que el caso de Castro abre un interesante debate: si las personas pueden cambiar de equipo de fútbol por una mala racha, ¿por qué no podrían cambiar también de preferencias románticas?
Por su parte, el actor aseguró que se siente en paz y que su nueva etapa le trajo beneficios inesperados. “Ahora entiendo por qué mis amigos tardaban tanto en elegir ropa. No es indecisión, es amor por el detalle”, concluyó, antes de subirse a su auto, perfectamente estacionado en una maniobra en la que, según los testigos, no tocó ni una sola vez el cordón.












