Identidad de moto: joven asegura que no camina, sino que "rueda"
En un hecho que ya compite palmo a palmo con cualquier debate legislativo en materia de identidad, un joven sorprendió a propios y extraños al asegurar que se autopercibe como una Honda XR150.
Sí, una moto. No una cualquiera, sino una flamante Honda XR150, esa fiel compañera del asfalto y la tierra que ruge en cada esquina del conurbano y del interior profundo.
Según explicó en redes sociales, no se trata de una metáfora ni de un fanatismo mecánico: se define como “therian de moto” y sostiene que su verdadera esencia tiene dos ruedas, tanque de nafta y arranque eléctrico.
El joven relató que desde pequeño sintió que algo no encajaba. Mientras otros niños jugaban a la pelota, él prefería “imaginar que carburaba”. Afirma que su corazón no late: “regula”.
Cuando se enoja, dice que “acelera en vacío”, y cuando está triste, “queda en punto muerto”. En su entorno aseguran que ya no camina: se desplaza haciendo ruidos de motor y simula cambios de marcha en cada esquina. “No me hablen, tóquenme el embrague”, habría pedido en una reunión familiar.
Lejos de quedarse en lo individual, el joven ahora estaría buscando a otros que compartan su identidad mecánica.
Según comentó, sospecha que hay más “therian de moto” que todavía no salieron del garaje. Sueña con organizar la primera rodada identitaria, donde cada participante pueda expresar libremente si se autopercibe scooter, enduro o incluso ciclomotor vintage. “No es un hobby, es lo que soy”, insiste, mientras analiza ploteos personalizados para reflejar su “verdadera pintura interior”.
Especialistas en redes sociales señalan que el fenómeno combina cultura digital, necesidad de pertenencia y una pizca de combustible premium.
Mientras tanto, el joven continúa firme en su postura: no quiere que lo llamen por su nombre humano, sino por su modelo completo, con cilindrada incluida. Y si alguien duda de su identidad, advierte que está listo para “acelerar fuerte” y dejar atrás a los incrédulos, porque, según afirma, no nació para caminar… sino para rodar.












