El negocio que pica pero rinde: sacan piojos a un peso en los barrios populares
En los barrios más castigados por la crisis, donde la creatividad cotiza más alto que el dólar blue, habría surgido un nuevo microemprendimiento que ya está dando que hablar: extracción de piojos a domicilio y con tarifa popular.
El servicio, según comentan vecinos entre mate y mate, tendría un precio promocional imposible de ignorar: un peso por unidad retirada, liendre incluida sin cargo adicional.
La iniciativa, que algunos ya bautizaron como "Piojos SA" y otros prefieren llamar "Despioje Solidario", estaría siendo impulsada por un grupo de desocupados con ojo clínico y pulso firme.
Armados con peine fino, linterna y una paciencia digna de cirujano cardiovascular, recorren las casas ofreciendo un presupuesto cerrado o, para los más arriesgados, sistema "cuento y cobro".
"Es trabajo honesto. Antes los sacábamos gratis en casa, ahora por lo menos nos alcanza para el pan", habría señalado uno de los emprendedores, mientras exhibía un frasquito que hacía las veces de caja registradora y zoológico portátil. Otro vecino, entusiasmado con la propuesta, aseguró que "por lo que sale un alfajor, te dejan la cabeza como cancha de bochas".
La modalidad sería simple: el cliente se sienta bajo el sol, inclina la cabeza y comienza la cacería. Cada captura se anuncia en voz alta, casi como relato deportivo: "¡Uno! ¡Dos! ¡Ese estaba escondido en la nuca!".
Algunos incluso proponen incorporar una tablita de puntuación y premios por volumen, lo que convertiría la jornada en una mezcla de servicio comunitario y torneo barrial.
Mientras tanto, economistas de sobremesa ya analizan el fenómeno como una muestra de la "microeconomía capilar", donde no hay inflación que valga y el capital de trabajo camina por su propia cuenta.
En tiempos donde todo aumenta, al menos algo sigue costando un peso. Y, según dicen en el barrio, pica menos pagar que rascarse.












